
Analisis del libro: Psicología: perspectivas deconstruccionistas. Subjetividad, psicopatología y ciberpsicología
Las cosas son o parecen ser de una determinada manera y con unas características particulares. Es muy interesante tomar conciencia, pero, que podrían ser de otra manera y con otras características especiales. ¿Pero por qué son como son? La explicación la encontramos en el hecho de que son o han sido fruto de unos procesos sociales, culturales e históricos específicos, los cuales, a su vez, podrían haberse configurado con unos rasgos distintos. De esta inevitable influencia no se escapa ningún elemento, teoría o disciplina, cuya creación, desarrollo o existencia se dio lugar arropado por unos parámetros sociohistóricos y culturales concretos. Entre ellos, como no, no se escapa ni la Psicología.
Es por ello muy interesante plantearse que la Psicología, la cual durante muchos años ha sido gobernada por el paradigma positivista, ha sido mostrada (y es, con mucho pesar) de una determinada manera y está sustentada en unos determinados fundamentos, los cuales no están exentos de valores y construcciones socioculturales y que responden a unas circunstancias específicas. Así, ensanchando esta pequeña brecha de cuestionamiento al “incuestionable” carácter científico de la psicología es posible dar lugar a la crítica, a la deconstrucción y a la propuesta de nuevos planteamientos.
Dar voz a las iniciativas que están luchando día a día por ampliar la brecha del monolito hegemónico de la psicología positivista y por problematizar algunos de sus pilares claves, es el propósito de este libro, lo cual lo hace a través del enfoque de la psicología crítica, dando cuenta de las aportaciones feministas y socioconstruccionistas.
"En una disciplina como la Psicología las implicaciones que se derivan de lo que es considerado adecuado o normal, y lo que es considerado desviado o patológico no son para nada inocuas, ya que de ello se construyen las prácticas para “reencaminar”, “corregir” o excluir. Tanto el camino para el establecimiento de lo que es normal o no, es decir, el camino de la normalización o la patologización, así como el de su mantenimiento, están situados en una red de relaciones de poder y de mecanismos de disciplinarización y control."
Una gran frase de la autora de la cual debemos reflexionar cada dia en nuestra praxis del quehacer psicologico.
Fuente: Revista Athenea Digital
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Perspectivas Criticas en Psicologia Social Herramientas para la Construccion de Nuevas Psicologias Sociales de Lupiciño
Relaciones Entre Psicología Social Comunitaria, Psicología Crítica y psicologia de la liberacion: Una respuesta latinoamericana, de Maritza Montero.
El objetivo del primer capítulo, “Introducción al desarrollo sociohistórico del conocimiento psicológico científico. Sociedad, historia, psicología y conocimiento”, tal como manifiestan sus autoras Teresa Cabruja y Ana Isabel Garay, es “introducir pistas para pensar de una manera diferente lo que con frecuencia se nos ha ido presentando como desarrollo histórico y procesos constituivos de la psicología.”
La psicología como tal ha sido construida como una disciplina científica, racional, objetiva, omitiendo el carácter sociohistórico, tanto de sus objetos de investigación como de la propia institución científica donde está inscrita. Es por ello que las autoras invitan a hacer un recorrido por el proceso de institucionalización y disciplinarización de la psicología científica, ya que este proceso le ha permitido ocupar un lugar de predominancia y hegemonía a través de, en primer lugar, su presencia mayoritaria en los manuales de psicología y su difusión en el ámbito académico, y en segundo lugar, a su carácter productivo y regulativo.
“Estructuras y desarrollo de la psicología científica moderna y los cambios posteriores. La cuestión del método y el nuevo modelo de sujeto investigador profesional” es el título del segundo capítulo. Su autora, Pilar Albertin, explora dos grandes temas. En primer lugar, y haciendo referencia cuestiones más metodológicas, examina la controversia entre metodología cuantitativa y metodología cualitativa, presentando sus principales características y rasgos diferenciales así como los diferentes métodos que se suelen adoptar desde cada una de estas perspectivas.
En segundo lugar, se atiende a la cuestión de las características básicas del conocimiento psicológico, ofreciendo una explicación alternativa al tradicional enfoque positivista de conceptos como “objetividad”, “objeto de estudio” o “acceso a la realidad”, desde una postura construccionista. La autora pone énfasis en la necesidad de hacer una práctica reflexiva, es decir, de desarrollar una actitud de cuestionamiento de las condiciones de construcción del conocimiento científico y de toma de conciencia de los efectos que produce el investigador en la investigación. Lo que se llamaría también reflexividad. Además, ofrece diferentes recursos fundamentales para ejercer esta práctica reflexiva. De hecho, los sujetos tenemos una capacidad autoreflexiva que nos permite situarnos tanto como “sujeto que investiga” como “sujeto que es investigado”. Ello representa hacer visible “nuestra presencia, nuestros actos, nuestras emociones en relación con los demás sujetos-objetos con que nos implicamos” (Albertín, 2005:96) y ser capaces no tan sólo de cuestionar sino también de cuestionarnos. Por último, la autora atiende a las aplicaciones e implicaciones que representan el poner en práctica la reflexividad en la investigación e intervención psicológica y social, haciendo un recorrido por los diferentes modelos de investigación y de intervención, qué significa ponerlo en práctica y qué efectos derivan de ello.
En el tercer capítulo, Teresa Cabruja nos adentra en la aventura de problematizar y contextualizar uno de los ejes básicos de la disciplina psicológica. Como bien apunta en su título“Psicología, racionalidad moderna y prácticas de producción de la diferencia normal-patológico. Propuestas de deconstrucción y problematización”, la autora hace referencia al binomio normal-patológico, alrededor del cual giran la gran mayoría de conceptos pilares de la psicología, como “El del desarrollo considerado adecuado o normal de la infancia, el de la adaptación al medio sociocultural del que provienen o en el que hacen vida la personas, el de la capacitación laboral, el de las propias motivaciones, deseos o comportamientos, el de las fantasías y esperanzas”
A partir de aquí, la autora atiende temas no tan sólo como la definición de la locura y la salud mental, y por ello se remite a las condiciones sociohistóricas del desarrollo de la psicología y la psiquiatría, así como a la problematización de la institución psiquiátrica y la prácticas de encierro que encontramos en las aportaciones desde la perspectiva antipsiquiátrica y la psicología crítica; sino también temas como la patologización de la mujer y lo femenino (con un interesante ejemplo de la patologización del ejercicio de la maternidad) y la construcción de las diferencias de sexo-género. Cabe destacar las contribuciones que se han hecho al respeto desde posturas feministas para visibilizar el sesgo sexista que tiene lugar en un contexto tan delicado como poderoso como es el de la psicoterapia.
Nota: